domingo, 9 de noviembre de 2014

Poema de Carlos Ordóñez


Lo que dicta el recuerdo

En la oscuridad, oigo orinar a un perro contra las latas que cortan el ojo de la aurora. Del corazón se extiende la rosa del óxido que habrá de zurcir el camino de los errantes. Mi memoria es translúcida en la enfermedad como la lluvia al contacto del relámpago. Yo sé que evoco cosas que todavía existen. 

Una mujer se posa en el centro de la plaza con un maletín de cuero y de sus labios florecen cenizas de viento que afinan la palabra fagot. Una partera lava sus manos en el Río de Sal que mana peces durante la blanca Cuaresma. Las abejas primitivas acuden al panal de la amargura; allí contemplan las migajas que dejan las moscas mientras vigilan la duermevela de los inocentes, seres mansos al regazo de la fiebre y la púa del coral. Así es la sucesión entre la luz y la ausencia. 

El alma de un caballo se desbanda ante el bullicio del trigo en el mercado. El agua del tiempo arde al final del poniente y su sabor es áspero en las raíces de mi lengua. A lo lejos, en la montaña, las hogueras anuncian la carestía en los almiares. Frente a la mesa del figón, el labriego limpia la hoja dócil de un cuchillo salpicado por el fluido de los nervios y el mezcal. En la voz de mi padre percibo el origen de las olas, el rumor doliente de la arena que arrastra el mar. Aún persisten señales de nuestra existencia. 


                                        Del libro Disturbio en el fragmento 119 de Heráclito



Aguafuerte y agustina. Pasillos de la memoria. 




Carlos Ordóñez (Choluteca, Honduras, 1982) es licenciado en Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Egresado de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (La Habana, Cuba). Obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados del programa de doctorado en Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca.

Participó en el taller de escritura dictado por Gabriel García Márquez en la eictv y la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, codirigió el mediometraje El animal de la floresta(Amazonas, Brasil), premio al mejor documental del Festival Mundial de Cine Extremo de San Sebastián (Veracruz, México). En 2012, su guión de largometraje Alto al fuego (Premio cinergia del Fondo de Fomento para el Audiovisual de Centroamérica y el Caribe) fue seleccionado para participar del Oaxaca Screen Writers Lab patrocinado por el Instituto Sundance y el Instituto Mexicano de Cinematografía. Ha realizado la antología de la obra poética de Juan Carlos Mestre, Un poema no es una misa cantada (Lustra Editores, Lima, Perú).

En España ha publicado el poemario Disturbio en el fragmento 119 de Heráclito (Amargord Ediciones).

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